Salud

Confianza en la ciencia en Chile: ¿Qué revela su caída?

La confianza en la ciencia cayó en Chile entre 2018 y 2025. ¿Qué mide el estudio de Wellcome? sus límites y ¿Cómo interpretar sus resultados con rigor?

Tomás
Por Tomás
elciclo.co
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Una mujer revisa las tablas de un puente que conecta un barrio con un centro de ciencia y salud, como metáfora de la confianza.

La confianza en la ciencia en Chile retrocedió respecto de antes de la pandemia. El Wellcome Global Monitor 2026 registra que el 63% de las personas encuestadas en el país declaró confiar algo o mucho en la ciencia en 2025, frente al 75% en 2018 y al 81% en 2020. La diferencia es de 12 puntos porcentuales respecto de 2018 y de 18 frente a 2020.

 

El resultado merece atención, pero no equivale a decir que Chile haya rechazado la ciencia. La mayoría sigue expresando confianza y la encuesta mide una percepción general: no evalúa conocimientos científicos ni demuestra rechazo a una vacuna, un tratamiento o una tecnología particular.

Una caída que el promedio regional no explica

El informe original de Wellcome dedica un apartado a Chile y Brasil. Mientras la confianza brasileña pasó del 64% al 74% entre 2018 y 2025, la chilena se movió en dirección contraria. Compartir región no implica compartir trayectoria.

 

Personas que declaran algo o mucha confianza en la ciencia en Chile
Año de la encuesta Proporción Diferencia frente a 2018
2018 75% Referencia
2020 81% +6 puntos porcentuales
2025 63% −12 puntos porcentuales

 

Fuente: Wellcome Global Monitor 2026, apartado sobre Chile y Brasil. Las diferencias son cálculos sobre los porcentajes publicados; no representan el seguimiento de las mismas personas.

 

El comunicado del World Health Summit, fechado el 11 de octubre de 2026, informa estos resultados y anuncia una sesión de presentación para el 12 de octubre. Los datos corresponden al trabajo de campo de 2025: el año del informe no es el año en que se recogieron las respuestas.

¿Qué significa confiar y qué queda fuera de la medición?

Sumar las respuestas «algo» y «mucho» permite observar una confianza amplia. No permite afirmar que el 63% tenga una confianza intensa o incondicional. Tampoco corresponde clasificar automáticamente al 37% restante como contrario a la ciencia: fuera de esas dos categorías también puede haber personas que no saben qué responder.

 

La presentación de Wellcome describe una investigación con más de 140.000 participantes en 140 países. Para seguir la evolución global utiliza los 108 países presentes en las tres rondas. En ese grupo, la confianza amplia pasó del 77% en 2018 al 80% en 2020 y al 72% en 2025.

 

Son escalas diferentes. El resultado mundial ayuda a situar a Chile, pero no explica su descenso. Además, Wellcome advierte que los cambios metodológicos en China influyen en las cifras globales por el peso de su población; al excluir ese país, la comparación entre 2018 y 2025 resulta más estable.

La metodología también forma parte de la noticia

El reporte técnico muestra que en Chile las entrevistas fueron presenciales en 2018, telefónicas en 2020 y nuevamente presenciales en 2025. Cambiar el modo de entrevistar puede afectar la comparabilidad. Conviene tenerlo presente, especialmente al contrastar el máximo de 2020 con las otras rondas.

 

Para el análisis de tendencias, Ipsos conservó preguntas y opciones de respuesta iguales entre rondas. Ese control mejora la comparación, pero no elimina todas las diferencias posibles de medición. Aquí se reproducen estimaciones publicadas, sin añadir una afirmación propia sobre su significación estadística.

 

Una encuesta de este tipo identifica patrones y asociaciones. No es un experimento que permita aislar por qué una persona confía menos. Atribuir la caída chilena a una sola red social, gobierno o controversia sanitaria requeriría evidencia adicional.

La experiencia cotidiana abre preguntas más útiles

El estudio encuentra asociaciones entre confianza científica y condiciones de vida. En los datos globales, quienes dicen vivir cómodamente con sus ingresos son más propensos a expresar mucha confianza que quienes tienen dificultades. También aparece una relación con la confianza en hospitales y centros de salud. Esas asociaciones ofrecen líneas de investigación; no prueban que mejorar un servicio produzca por sí solo un aumento determinado de confianza.

 

Para Chile, la pregunta práctica es qué experiencias están detrás de las respuestas. Una persona puede valorar una investigación y, al mismo tiempo, desconfiar de cómo una institución comunica sus límites o distribuye sus beneficios. La encuesta general no permite reconstruir esa historia individual.

 

Consideremos un ejemplo hipotético: un centro de salud anuncia una herramienta de inteligencia artificial. Un vecino pregunta quién revisará sus errores y otro quiere saber si reducirá la espera. Responder con una lista de publicaciones científicas puede aclarar la evidencia, pero deja pendientes ambas preguntas. El equipo necesita explicar responsabilidades, usos concretos y límites de implementación.

 

La distinción aparece también al evaluar ¿Qué demuestra un estudio sobre chatbots para salud mental?: una buena impresión de los usuarios y una mejora clínica son resultados distintos. Comunicar con precisión evita pedir al lector que confíe en una promesa mayor que la evidencia disponible.

¿Cómo leer y comunicar estos resultados?

Para docentes, profesionales sanitarios y divulgadores, proponemos tres prácticas de lectura y comunicación. Son criterios editoriales, no intervenciones cuya eficacia haya sido demostrada por esta encuesta.

  • Nombrar exactamente la medida. Antes de compartir una cifra, aclarar si habla de confianza en la ciencia, en científicos o en una institución, y qué respuestas agrupa.
  • Separar resultado y explicación. Mostrar la caída observada y presentar las posibles causas como preguntas abiertas cuando todavía no se han comprobado.
  • Responder la inquietud concreta. Ante una duda, distinguir si falta información sobre evidencia, acceso, riesgos o responsabilidad. Cada pregunta exige una respuesta diferente.

Para el lector, una comprobación sencilla ayuda: abrir la fuente y buscar el año del trabajo de campo, la pregunta utilizada y las limitaciones. Un titular puede ser correcto y, aun así, ocultar diferencias decisivas entre países o entre formas de medir.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto cayó la confianza en la ciencia en Chile?

La proporción que declaró algo o mucha confianza pasó del 75% en 2018 al 63% en 2025: una caída de 12 puntos porcentuales. En 2020 había alcanzado el 81%.

¿El estudio demuestra por qué cayó la confianza?

No. Identifica tendencias y asociaciones, pero no establece una causa única del descenso chileno. Explicar sus motivos requiere investigación adicional sobre el contexto local.

¿El 37% restante rechaza la ciencia?

No puede concluirse eso. No declarar algo o mucha confianza no equivale automáticamente a rechazar la ciencia; también puede haber respuestas de incertidumbre.

¿Los datos del informe 2026 se recogieron ese año?

No. La edición 2026 presenta resultados del trabajo de campo de 2025 y los compara con las rondas de 2018 y 2020.

La Tesis de El Ciclo

Nuestra interpretación es que la caída chilena obliga a revisar qué promesa se le hace al público cuando se le pide confiar. Si la comunicación científica exige adhesión sin explicar incertidumbres, responsabilidades y beneficios concretos, deja al lector sin herramientas para formar su propio juicio.

 

Una relación más sólida puede empezar por admitir qué pregunta sigue sin respuesta. La confianza que merece una institución debería permitir preguntas difíciles, correcciones y desacuerdo informado. El desafío para Chile es investigar esas experiencias con detalle y hacerlas parte de la conversación pública, sin convertir una encuesta en un diagnóstico total del país.

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Editor | El Ciclo Tomás Carmona es especialista en crecimiento de negocios, transformación digital y sistemas CRM. En El Ciclo investiga y explica cómo los cambios en tecnología, inteligencia artificial, negocios, finanzas y salud impactan la vida de las personas y las empresas. Su trabajo combina análisis, investigación y experiencia práctica para transformar noticias, estudios y tendencias en contenido claro, basado en evidencia y orientado a la toma de mejores decisiones. Su objetivo es ayudar a los lectores a comprender qué está cambiando, por qué es relevante y cómo esos cambios pueden influir en su trabajo, sus finanzas, su salud o su vida cotidiana.

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